Hablamos del precio antes de empezar, no después
El primer motivo para no arreglarse la boca no es el miedo: es el precio. Por eso el presupuesto va por escrito, con el desglose de lo que incluye y de lo que no.
Tres maneras de hacerlo asumible
Presupuesto cerrado
Por escrito, con cada pieza y cada sesión detalladas. Lo que firmas es lo que pagas: sin extras a mitad de tratamiento. Te lo llevas, lo comparas con quien quieras y decides sin nadie delante.
Por fases
Si no da para todo de golpe, se ordena: primero lo que duele o lo que va a empeorar, y el resto se escalona. Cada fase se paga cuando se hace, no antes.
Pago aplazado
Si prefieres repartir el pago en cuotas, pregúntanos en la primera visita. Te explicamos las opciones y sus condiciones por escrito antes de empezar, sin letra pequeña.
Aceptamos efectivo, tarjeta y transferencia.
Porque serían mentira
El precio de un implante depende del hueso que tengas, del tipo de corona, de si hace falta un injerto y de cuántas piezas hay que reponer. El de una ortodoncia depende de la complejidad del caso y de la duración.
Publicar una cifra baja y subirla después, cuando ya te has sentado en el sillón, es una práctica habitual en el sector. Nosotros preferimos no dar ningún número hasta verte la boca, y que lo que te demos sea lo que pagarás.